Cuba y México, unidos en la música

Por Lino Betancourt Molina

La historia musical de Cuba y México está estrechamente vinculada entre sí, sobre todo por el bolero.

Pepe-Sanchez

Pepe Sanchez

Se sabe que el primer bolero que se compuso en el mundo fue Tristezas, de Pepe Sánchez, en 1883. Coincidentemente, esta obra fue también el primer bolero conocido en México a principios del siglo XX. Se afirma que fue el primer bolero grabado en tierras mexicanas. En fecha tan lejana como el 5 de julio de 1907 un dúo mexicano muy popular allá en ese tiempo, el de Abrego y Picazo, grabó Tristezas. Desde luego, cuando escuchamos esa antiquísima grabación, nos sorprende su “aire” que nada tiene que ver con el bolero oriental, santiaguero. Carece del característico “cinquillo” que le imprime un sello de cubanía a las obras musicales nacidas en la región oriental de la isla de Cuba.

Sin embargo, el primer bolero cubano que alcanzó más popularidad en México fue Si llego a besarte, de Luis Casas Romero. Se hizo famoso por una grabación realizada en Estados Unidos por el dúo integrado por Floro Zorilla e Higinio Rodríguez, un dueto de pura raigambre trovadoresca que fue de los primeros en grabar sus voces, inicialmente en cilindros de cera y luego en discos de pasta negra de 78 RPM.

A partir de ese momento el bolero cubano toma por asalto los corazones mexicanos y se instala con fuerza en el pueblo. En Yucatán, región muy cercana a las costas cubanas, se torna melódico y toma un aire mexicano que lo distingue. Surge así el “bolero yucateco”.

Compositores boleristas, como el binomio Domingo Casanova-Osvaldo Estivil, popularizan Ella, el primer bolero yucateco de fama. José Martínez, otro yucateco, compone Beso de muerte; y el mítico y conocido compositor Guty Cárdenas da a conocer obras que pronto se hacen célebres. En Cuba su bolero Nuncaalcanza la máxima acogida, sobre todo cuando fue llevado a tiempo de cha cha chá y grabado por la popular orquesta Aragón.

Otro bolero cubano que gozó de fama en México fue Aquellos ojos verdes, que data del año 1930, original de dos cubanos: el pianista Nilo Menéndez y el tenor Adolfo Utrera.

Mientras tanto, en Cuba se conocían casi a la par que en México boleros creados y cantados por mexicanos a través de la todavía incipiente producción discográfica y por artistas mexicanos que nos visitaban. Un buen ejemplo podrían ser las interpretaciones de los hermanos Castilla, José Ángel y Miguel Ángel, los Cuate Castilla, cuya creación de Cuando ya no me quieras todavía resuena nostálgicamente en nuestros oídos.

Abrego y Picazo

Abrego y Picazo

Así, durante todo el siglo XX, Cuba y México continuaron intercambiándose creadores e intérpretes.

Desde aquella primera vez que llegó a tierras mexicanas el trovador santiaguero Alberto Villalón —en 1905—, hasta que Miguel Matamoros hizo su aparición con el trío en 1929, inaugurando en ese país su gran carrera triunfal por el mundo, hasta nuestros días, no ha parado ni parará este intercambio sonoro que nos proporciona tan gratos momentos.

Uno de los más grandes cantantes populares cubanos, el inmortal Benny Moré, ganó su fama en México, adonde llegó en 1945 cantando con el Conjunto Matamoros. Allí se independizó y consolidó su celebridad con la orquesta de otro gran músico cubano radicado en México, Dámaso Pérez Prado.

En este corto espacio no podemos reseñar a todos los artistas cubanos y mexicanos que han intervenido en esta simbiosis musical, pero no podemos olvidar al Trío Los Panchos y a Toña La Negra, que inundaron la isla con sus canciones, sobre todo en las victrolas de los bares y grabaciones de la radio.

En México se hicieron fuertes grandes fundadores del movimiento musical llamado feeling, que dieron a conocer allá esta modalidad de la canción cubana. No podemos dejar de mencionar a los precursores, los maestros José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz, seguidos por la insuperable Elena Burque y el genial Ignacio Villa “Bola de Nieve”, con la siempre vital presencia del maestro Ernesto Lecuona.

Las orquestas América y la Jorrín permanecieron en México durante mucho tiempo y son tan queridas en la tierra azteca como en Cuba. Lo mismo que Jorge Negrete, Javier Solís, Armando Manzanero, Gonzalo Curiel, Álvaro Carrillo, Luis Alcaráz, María Greever, José Alfredo Jiménez, Vicente Garrido, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejías, Pedro Vargas, Chavela Vargas, María Luisa y Avelina Landín, Emma Elena Bandelamar, Ortiz Tirado… ¿se me quedan algunos sin mencionar?… ¡Claro que sí!… la lista sería interminable de cubanos y mexicanos que a lo largo de todos estos años han contribuido con su música a dignificar la cultura popular y a unir con indisolubles lazos de amistad a los pueblos de Cuba y México.

Fuente: Cubarte

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Una respuesta a “Cuba y México, unidos en la música”

  1. Información Bitacoras.com

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