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La noche del Mantequilla

 mantequilla

Por Carlos Barrón
Era como si Mantequilla comprendiera que su única chance estaba en la pegada, boxearlo a Monzón no le serviría como siempre le había servido, su maravillosa velocidad encontraba como un hueco, un torso que viraba y se le iba, mientras el campeón llegaba una, dos veces a la cara (*).

Era el 9 de febrero de 1974 en París. Julio Cortázar, el escritor argentino, estuvo en la noche del Mantequilla, la otra noche, la triste, muy diferente a la del 18 de abril de 1969 cuando José Ángel, ese naturalizado mexicano que escapó del triunfo de la Revolución cubana, venció a Curtis Cokes para convertirse en el campeón mundial de los welters.

“El mejor welter de la historia mexicana, nadie como él, era el rey del balance”, rememora el experto boxístico Alfonso Morales. Y es que el morenazo peleador hipnotizó no sólo a Morales, a Cortázar, al Santo, a Tongolele, a Gustavo Díaz Ordaz, sino también al propio Carlos Slim.

La Fundación Telmex, propiedad del empresario, otorga ayuda económica a un grupo de boxeadores. El millonario admitió ser el admirador “número uno” de Mantequilla Nápoles.

José Ángel Nápoles cumple hoy 70 años de edad, ahora viviendo en Ciudad Juárez, Chihuahua, en la pobreza absoluta, al lado de Juana Bertha Navarro, trabajando en un gimnasio, padeciendo diabetes en un ring sostenido por ladrillos, cobrando 100 pesos a un solo alumno para enseñarle los golpes básicos, sin gas ni agua en su casa y asido a la réplica del campeonato que le ganó a Cokes. El Mantequilla asegura que es el real. “Siempre fue muy soberbio, muy introvertido y malhumorado”, recuerda Alfonso Morales.

Julio Cortázar entró en la carpa que montó Alain Delon. Obviamente iba a ver a Carlos Monzón. La noche anterior había llovido y se detuvo a ver los tráilers que servían de camerinos a los boxeadores. Llegó en metro y relata que se sentó en el tablón de circo atrás de ring side, en el número 235. Se inspiró en una historia policiaca para escribir el cuento, mientras veía a los mexicanos sombrerudos apoyar a su paisano que de inicio, sacudió a Carlitos con dos rectos de izquierda, “que los manejaba maravillosamente erguido y los upper de derecha al contragolpe, extraordinarios”, afirma Alfonso Morales.

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Mantequilla salió con todo y entonces lo esperable, pensó Estévez, ahora van a ver la que se viene, Monzón contra las cuerdas, un sauce cimbrando, un uno-dos de látigo (*).

“Mantequilla es el más grande welter en la historia de este país. No es justa la manera en que terminó, es doloroso”.

Mantequilla tiene un problema en el esfínter, él mixiona y evacua sin control, a tal grado de que se retiraron las personas que estaban a su alrededor, un día en Ciudad Victoria, porque olía mal. Me sorprende la manera como terminó, es la primera vez que escucho que un peleador acaba así”, cuenta Morales.

El Mantequilla llegó a Ciudad Juárez en 1975 cuando se retiró del boxeo y nunca esperó que su gira musical con el grupo Negro Santo lo dejara en la ciudad más violenta del mundo. No pide nada, orgulloso como siempre fue desde que vivía con Cuco Conde, Kid Rapidez, Baby Ruiz y Ultiminio Ramos en el Hotel Virreyes, presumido como cuando tenía un cabaret en Doctor Vertiz, sólo que ahora es el recuerdo lo que lo mantiene en el alambre. A Juanita, esa rolliza mujer de humilde estampa a la que conoció en el Callejón del Diablo en Eje Central y Fray Servando hace 17 años, precisamente donde vivía el Mantequilla, no le queda más que escuchar, cariñosamente al borde del llanto: “ya mamá, ésas son cosas simples, ya se nos pasarán”.

En ese ring donde Monzón entraba y salía aprovechando una velocidad que a partir de ese momento distanciaba más y más la de Mantequilla cansado, tocado, batiéndose con todo (*).

Mantequilla Nápoles maravilló a Julio Cortázar, igual que Monzón. Aunque se afirma que esa pelea desigual en el peso era un ardid, porque sabiendo Mantequilla que perdería, se dedicó a la fiesta hasta altas horas de la noche en París.

Finalmente, siempre adujo que el mote de Mantequilla ‘fue porque era muy escurridizo con las mujeres’. Y tuvo hijas con su primera pareja de las cuales está distanciado.

José Ángel Nápoles tenía una estatura inusual para la categoría welter, casi 1.90 metros. Peleó con Enrique Camarena, Carlos Caluca Ríos, Tony Pérez, entre otros grandes.

“Era introvertido, no se llevaba con nadie. Desafortunadamente cuando ganó dinero insultaba a la gente, apostó en el hipódromo hasta perder todo, puso una cantina llamada La Regional que perdió, incluso, no se llevaba bien con los otros cubanos… pero boxísticamente fue un fenómeno. Nadie como él. Fuera del ring perdió los estribos. No se le puede culpar, el único boxeador que no enloqueció con la fama fue Raúl Macías. Se puede decir lo que sea, pero nunca olvidaré esa gran pelea contra Curtis Cokes”, afirma Morales.

Tenía el son en la sangre aunque su grupo no prosperó. Vendió sus instrumentos y ahora se la pasa jugando baraja con ese impulso apostador que tiene. Sus piernas no le responden y la mayor parte del día duerme, es la diabetes mellitus.
Monzón buscaba la pelea y la encontraba, y a lo largo de veinte interminables segundos entrando en la cara y el cuerpo, mientras Mantequilla apuraba el clinch como quien se tira al agua, cerrando los ojos (*).

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José Sulaimán suele enviarle ayuda económica ocasionalmente, pero el Mantequilla extraña que su gimnasio se llene de alumnos. Es la caída de un gran campeón mexicano, del rey del equilibrio, olvidado de todos los amigos que le rodearon cuando tenía joyas, autos y dinero. Lucha por vivir como si fuera su última pelea, en medio de su propia noche y en su mundo particular, en ése donde se mezcla la ficción, donde sueña que junto al Santo, acaba por vencer a la Llorona.

El dato
José Ángel Nápoles disputó 86 peleas, ganó 79, 55 de ellas por la vía del nocaut. En total cayó derrotando en siete combates. Como amateur, todavía en Cuba, terminó con récord de 114-1. Su debut profesional fue el 2 de agosto de 1958.
*Fragmentos Del Cuento La Noche De Mantequilla De Julio Cortázar.

Fuente: http://www.exonline.com.mx/

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5 Respuestas a “La noche del Mantequilla”

  1. Raúl Guerrero Rodriguez dice:

    Deberíamos formar una colecta entre todos los hermanos cubanos para ayudar Mantecas con un fondo mensual Modesto pero de algo podría servirle yo por ejemplo puedo aportar unos 500 pesos al mes para una Gloria del boxeo cubano mexicano

  2. Dcubanos dice:

    Hola Raúl
    Su propuesta es excelente y consideramos que viable. Habría que ver como se pudiese implementar.
    Le escribo a su correo.
    Saludos

  3. carlos dice:

    me parece una gran idea cuenten conmigo

  4. andres pascual dice:

    Señor, vio alguna vez a Mantequilla, ¿Cóma va a decir que medía 1.90? ¿En qué momento creció desde 5´7?

  5. Lic. Antonio Demarco Pérez Tapia dice:

    Mi padrem Tony Pérez lo recuerda con cariño y respeto pelearon tres veces y fue quien le quito lo invicto en la Ciudad de HErmosillo Sonora el 28 de diciembre del 62 siempre lo recuerda como un gran amigo.

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