Pedro Infante. Me siento cubano de corazón

Pedro Infante

Aun después de la muerte, el cantante y actor Pedro Infante ha conservado su popularidad y se le sigue considerando uno de los ídolos de la época de oro del cine mexicano.

Por Leonardo Depestre Catony

Pedro Infante murió a los 39 años, al estrellarse el avión en que viajaba como copiloto.

El desastre ocurrió el 15 de abril de 1957. El año anterior había filmado Tizoc, película en que interpreta a un humilde indio, en sobria actuación que le valió el Oso de Plata del Festival Cinematográfico de Berlín.

El Pepe el Toro que se consagrara en Nosotros los pobres (1948) era ya no solo un hábil comediante, sino un valioso actor de talla internacional.

La muerte vino a troncharlo todo, hasta aquel sincero comentario que expresara a un periodista: “En ninguna parte puede haber más generosidad, más entusiasmo que en Cuba. Di que estoy dispuesto a ir siempre que me llamen y que si soy mexicano por los cuatro costados, me siento cubano de corazón”.

El artista del momento

Propongo situarnos en septiembre de 1952, que pudiéramos llamar «el mes de Pedro Infante», al menos entre los cubanos, porque cuanto hizo y dijo en La Habana el actor visitante devino tema de conversaciones en la calle y el ómnibus, la barbería y la oficina.

La revista Bohemia lo presentó a los lectores de su sección Tele-Radiolandia, a media página, con sombrero y bigote, en fotografía para las admiradoras.

El Circuito CMQ de radio y televisión lo contrató con carácter exclusivo, en tanto “con éxito sin precedentes se presentó diariamente en el show de Radiocentro”, acompañado en el escenario por el Mariachi Vargas y la Orquesta del maestro Adolfo Guzmán.

Gente de la Semana, revista gráfica de actualidad nacional, con muchos chismes y demás ingredientes publicitarios, dedicó al actor y cantante la portada de su edición del 21 de septiembre. La reportera a cargo de la entrevista sacó a Pedro Infante literalmente de la cama.

El charro, medio en broma y medio en serio, le respondió así: “- ¿Mi revólver? Sí, me lo traje, pero es el de las películas, no se asusten. Cuando dispara es con fulminante; yo soy pacífico y tan suave como las cubanas deseen”.

Con su humor característico continuó afirmando que la principal razón de su gusto por La Habana no podía ser otra que  “la belleza ondulante de las habaneras”.

En todo momento en el papel de galán, proyectó la imagen exacta que la publicidad esperaba de él. Pedro Infante fue portador de una alegría contagiosa y se convirtió en un favorito de la tele y radioaudiencia cubana en su inimitable interpretación de la canción ranchera mexicana.

El cantor tuvo en Cuba lo que podemos llamar un contrato apretado, en el cual se incluyeron actuaciones radiales, televisivas, teatrales y de cabaret. Su despedida se celebró por todo lo alto: con fiesta y aceitunas. Sonrisas y promesas de un pronto retorno.

No dejar de ser como siempre fui

Acerca de su formación como actor recordó: “Desde niño cantaba en mi taller. Cuando vi que a la gente le gustaba oírme. Me hice mi guitarra yo mismo y aprendí un poco a rasparla… En 1939 vine a Ciudad México”.

Más adelante agregó: “En los quince años que llevo de artista, este ha sido el primer cuidado: no dejar de ser como siempre fui. Nada se me ha subido a la cabeza y esto produce sus efectos. En cualquier parte la gente no me admira, pero me quiere”.

Filmó más de 60 películas y grabó, a partir de 1943, más de 300 canciones de géneros diversos, aunque el mariachi y la ranchera lo tuvieron entre sus grandes intérpretes.

Como actor recibió el Premio Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas por su desempeño en la película La vida no vale nada.

Aun después de la muerte ha conservado su popularidad y se le sigue considerando uno de los ídolos de la época de oro del cine mexicano.

Su caso es el de un artista vencedor del tiempo y el olvido, cuyas películas y canciones todavía convocan a los públicos. Fue siempre su presencia un fenómeno de simpatía al que muy pocos querían sustraerse.

Fuente: www.cubanow.net

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2 respuestas a “Pedro Infante. Me siento cubano de corazón”

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. Rodame Ramirez dice:

    Pedro Infante fue muy admirado y querido en Cuba, como todos los artistas mexicanos. Era muy simpatico y tenia muy bella voz. Yo lo vi muchisimas veces en sus actuaciones en Radiocentro y el estudio lo llenaba diariamente. Su prematura muerte nos afecto a todos y muchos cubanos lo lloramos. Que bellos recuerdos!

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