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Vínculos de Cuba y México

El “Indio Azteca”, padre del Rodeo holguinero

Porfirio Manzano Duarte

Por Iraldo Leyva Castro

Está demostrado que fue Porfirio Manzano Duarte, conocido en toda Cuba como el “Indio Azteca”, el hombre que inició y desarrolló el Rodeo en el actual territorio holguinero, hecho ocurrido a finales de la década del 60, del pasado siglo.

Porfirio, nacido el 12 de septiembre de1933 en un barrio periférico de la ciudad mexicana de San Luis Potosí, siendo un adolescente se convirtió en novillero, allá en su tierra natal, donde el arte taurino era, en aquella época, como una epidemia sin cura.

En octubre de 1952, en unión de dos primos y dos amigos, sale a buscar fortuna fuera de su terruño, una decisión que lo alejaría por siempre de su Patria grande y lo convertiría en todo un ídolo de esta isla.

Hoy, tenemos el placer de presentarles fragmentos de una extensa entrevista, que en fecha reciente le realizáramos a este genuino ganadero.

PERIODISTA: ¿Por qué la decisión de viajar a Cuba en una época tan difícil?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “La idea de venir a Cuba era solo para usarla como trampolín hacia España”.

PERIODISTA: ¿Por qué España?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Porque en aquel tiempo, el sueño de todo torero joven en México era lucirse en las grandes plazas de España, que era lo máximo, la fama del gran Manolete, que había fallecido hacía pocos años y la popularidad de Parrita, Dominguín y otros, tenía revuelto al mundo taurino y nosotros creíamos que también podíamos llegar”.

PERIODISTA: Sin embargo, no hubo visita a España ni regreso a México, ¿qué sucedió?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Me enamoré por siempre de una joven delgada, gentil y muy cariñosa, nombrada Cuba, me enamoré apasionadamente de Cuba, por su humildad, la solidaridad de su gente, la belleza de su geografía”.

PERIODISTA: ¿Cómo se las arreglaron para quedarse?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Solo nos quedamos Pancho “Pistola”, uno de los primos y yo, los demás regresaron a Potosí. Cuando comenzamos a recorrer La Habana, a conocerla, también se nos fue agotando el dinerito que teníamos para el viaje a España, hasta que nos quedamos “bruja” (sin dinero). Entonces, en el hotelito de la Habana Vieja, donde estábamos hospedados, escuchamos hablar del inicio de la feria agropecuaria de Rancho Boyeros y yo me dije, en todas las ferias agropecuarias hay eventos ganaderos. Sin pensarlo dos veces, arrancamos para allá. Tuvimos la suerte de conocer, ese primer día, al más grande vaquero de Rodeo que ha dado este país, al campeón de campeones, Justo Herrera, un verdadero profesional en el manejo de los caballos”.

PERIODISTA: ¿Llegaron a tener amistad?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Por supuesto, después de presentarnos, nos preguntó qué hacíamos en Cuba, cuando les explicamos, nos propuso que hiciéramos algunas demostraciones taurinas en la feria. Aceptamos de inmediato y a los dos o tres días, ya estábamos haciendo algunas cosas, aquello fue tremendo, no por la calidad del trabajo nuestro, sino porque era algo casi desconocido en La Habana. Allí nos ganamos una platica (dinero), pero al acabar la feria, Pancho, se fue para Colombia, donde vivía su madre, de manera que me quedé en las tinieblas”.

PERIODISTA: ¿Cómo se las arregló entonces?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Estuve varios días desorientado y sin dinero para intentar el regreso a México. Entonces hice amistad con un hombre delgado, que le decían “palillo” y estaba viviendo muy cerca del hotelito donde yo residía y aunque no sabía nada de toros, ni Rodeo, tenía dotes de artista. Palillo, me propuso venir para Santa Clara, su tierra natal, para ver como podíamos ganarnos la vida, porque La Habana estaba en candela, casi sin pensarlo acepté y partimos”.

PERIODISTA: ¿Qué les deparó el destino?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Nos deparó las actuaciones como artistas en un circo”.

PERIODISTA: ¿Cómo es eso de artista de un circo?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Bueno, Palillo enseguida fue contratado como cómico, pero como yo no sabía hacer nada que hiciera reír, iba a regresar a la capital, entonces el dueño del circo, me dijo que me quedara , que le ayudara a cuidar la puerta por las tardes y por las noches, que me daría la alimentación y una peseta diaria. Así pasé dos o tres semanas, hasta que me dije, yo puedo hacer lo que hace el malabarista con las pelotas y empecé a practicar por las madrugadas”.

PERIODISTA: ¿Logró actuar como malabarista?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Lo logré, al cabo de dos meses el hombre se enfermó y el dueño, que ya conocía de mis progresos, me llamó y me dijo: “prepárese que mañana debuta como malabarista”. Así me hice artista, ganando 80 centavos, que ya era una platica. Pero no paré ahí, comencé a entrenar con los trapecistas y a las pocas semanas, ya estaba en los trapecios. Déjame decirte que yo era pequeño y delgado, pero estaba fuerte y era muy ágil”.

PERIODISTA: ¿Fue a través del circo que llegó a Oriente?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Exactamente, comenzamos a movernos hacia Oriente y un día, a varios kilómetros de la ciudad Sancti Spíritus, pasamos por un poblado y estaban montando un Rodeo. Le pedí al dueño del Circo que parara el carro. Allí me encontré nuevamente con el Campeón de Campeones, Justo Herrera, quien me pidió que me quedara, pero ya los malabares y el trapecio me llamaban demasiado. Por cierto, allí conocí a otros de los grandes vaqueros cubanos, al ya fallecido Berto Reyna. Déjame decirte que pasamos buen tiempo de pueblo en pueblo. A mediados de 1958, llegamos a Manatí”.

PERIODISTA: ¿Dónde lo sorprende el triunfo de la Revolución?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Un mes antes de que triunfara la Revolución, llegamos al barrio de Arroyo Seco, cercano a Velazco, aquí en esta provincia. Ahí nos quedamos varados, tres personas y un pedazo de carpa, que era lo que quedaba del circo, pues a medida que los rebeldes iban liberando pueblos, la gente del circo iba regresando a sus lugares de origen. Ahí estábamos el 1 de enero de 1959. En la zona aprendí a desgranar frijoles golpeando los mazos con una vara, porque teníamos que ganarnos los “frijoles” (comida) de alguna manera. El día 3 de enero, los últimos dos acompañantes se marcharon, otra vez, me quedé solo en un lugar que no conocía a nadie”.

PERIODISTA: A comenzar de nuevo.

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “A comenzar de nuevo. Hablé con el dueño de una camioneta y me trajo todas las sillas, más de 50, lo que quedaba de la carpa y todo lo demás para la ciudad de Holguín, cerca del parque Infantil. Allí lo vendí casi todo e hice amistad con una familia que vivía al lado de un mercado, familia de la cual no me he separado nunca, es increíble, pero cierto”.

PERIODISTA: ¿Cómo llega al Rodeo, en un lugar donde no se conocía esa práctica?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Pasaron varios meses, porque yo no conocía a nadie aquí, estaba sin plata. Comencé a trabajar como brasero en unos almacenes de comida, recuerdo que cuando fui a cargar la primera saca de arroz, me fui de cabeza con saca y todo, por poco me mato, pero no me desanimé, poco a poco fui cogiéndole la vuelta a aquello. Estando en esa faena, hice relación con los peones del matadero de reses, una forma de acercarme a lo mío, pero no sabían nada de toreo, ni de Rodeo. Entonces fue cuando una idea fabulosa me alumbró, me dije Porfirio aquí lo que hay que hacer es fomentar el Rodeo, organizarlo. Arranqué para Bayamo, no tuve suerte, seguí para Palma Soriano, tampoco. Regresé a Holguín y un día escucho por una emisora de Radio que se preparaba la Feria de Sancti Spíritus”.

PERIODISTA: ¿Arrancó para allá?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: Al otro día, salí justo con el dinero del pasaje en la guagua. Al llegar, por esas cosas que tiene la vida, al primero que me encuentro es a Justo Herrera, el Campeón de Campeones, estaba también Justo Reina y un grupo de vaqueros y ganaderos, los organizadores de aquello. Allí nació mi apodo de “Indio Azteca”, porque después de saludarme, Justo me presentó y dijo: “Les presento al gran torero, el Indio Azteca. Pero esto no fue todo, cuando empiezo a saludar al resto de los presentes, vendría la gran sorpresa, allí estaba mi primo Pancho “Pistola”, que había regresado de Colombia, ya lo tenían contratado para hacer exhibiciones de toreo, por supuesto que me incluyeron a mí. Nos dieron 10 actuaciones, más bien para hacer algunas demostraciones del arte taurino. Aquello me salió a pedir de boca, pues aprendí casi todo del Rodeo y me pagaron un dineral, 150 pesos por cada actuación, regresé con los bolsillos repletos y con otra buena amistad, la del famoso floreador de lazo, Jorge Barrameda, que vivía en Tunas”.

PERIODISTA: ¿Qué sucedió entonces?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Enseguida me fui a Victoria de las Tunas, localicé a Barrameda y comenzamos a gestionar la formación de un equipo de Rodeo, pues allí en Tunas si se conocía el Rodeo desde la década de los 50. Nos fuimos al matadero, empezamos a hablar con los peones que allí trabajaban o iban a llevar reses. Hablamos con la dirección de ganadería de la región, le pedimos toros, vacas, novillos, terneros y comenzamos a construir una corraleta grande en una granja cercana a la ciudad, empezamos a enseñar a los vaqueros y a practicarlos, hasta que logramos completar un equipito de 8, que lo mismo montaban toros, derribaban, enlazaban, lo hacían todo, aquel fue el primer equipo de Rodeo que se armó en la provincia de Oriente después del triunfo revolucionario y ya en 1963 se inaugura el majestuoso Parque de Ferias de esa ciudad.

PERIODISTA: ¿Cuándo se realiza el primer Rodeo en territorio holguinero?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Si mal no recuerdo fue en 1967, en los corrales de Felo Ramírez, en el mismo Buenaventura, recuerdo que fue organizado por la Federación de Mujeres Cubanas, allí conocí a Clara Castillo, que era la presidenta, una mujer fenomenal”.

PERIODISTA: Y la Escuela de Rodeo de Oriente, ¿cuándo fue abierta?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “En 1970, estando movilizado en la zafra de los 10 millones, empecé a darle forma a la idea y con la ayuda del capitán del Ejercito Rebelde Roberto Sariol, delegado de la agricultura, en la entonces región, un año más tarde, en 1971, abrimos la escuela, con vaqueros de varias partes de la zona oriental. De allí salieron, entre otros, Reynaldo Ricardo, Agustín Escandel, Ruperto Paneca, hombres que más tarde se encumbraron en el Rodeo cubano. También del equipo pioneril que allí formamos, salió Carlos Diego, varias veces representante del país en eventos internacionales, dentro y fuera de Cuba”.

PERIODISTA: A propósito, ¿a quién considera el vaquero más destacado en la historia de este deporte en Holguín?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Pienso que hay tres hombres que no pueden faltar en esa lista: Juan Carlos Vega, Reynaldo Ricardo y Carlos Diego”.

PERIODISTA: ¿Y de Cuba?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Del país entero, pienso que son dos: Justo Herrera, en primer lugar y Santiaguito Lorenzo”.

PERIODISTA: ¿Qué ha sucedido con el Rodeo holguineros en los últimos lustros?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Ha carecido de atención por parte de los directivos de la Agricultura, y es una lástima porque mire que aquí gusta esta disciplina”.

PERIODISTA: ¿Cómo ha podido Porfirio Manzano mantenerse por más de cuatro décadas al frente del Rodeo en la provincia?

PORFIRIO MANZANO DUARTE: “Porque siempre me ha gustado tener responsabilidad en las cosas que hago y ponerle amor, las cosas que se hacen sin amor, no perduran. Yo amo esto y como lo amo, lo cuido, lo respeto”.

El Indio Azteca es fundador del Rodeo en Holguín y aún dirige la parte competitiva de esta disciplina.

Texto y fotos del autor. Fuente: Radio Juvenil

1 comentario en “El “Indio Azteca”, padre del Rodeo holguinero

  1. cuantos años sin ver a mi tio bueno en realidad es tio de mi mama la sr maria dolores piñon duarte hija de flavia duarte manzano hermana del sr pofirio seria agradable bolver a escuchar su voz y bolver a saber de el si podrian facilitarnos algun dato seria muy grato…

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