Sabías que

Vínculos de Cuba y México

Esculturas cubanas en tierra azteca

Tomás Núñez Johnny

Por Carina Pino Santos
Fotos: Cortesía de la autora

Escultores cubanos de diferentes generaciones dejaron sus obras emplazadas este verano en una zona de importancia ecológica y con un desarrollo ambiental y turístico que privilegia a la cultura y el patrimonio mexicanos: la comunidad cultural de San Pancho en la región de Riviera Nayarit.

La historia del arte cubano y mexicano han entretejido una y otra vez influencias y lazos de hermandad que se remontan al surgimiento de nuestra vanguardia artística desde la segunda década del siglo XX. Y ha sido la celebración del Primer Simposio de Escultura Monumental San Pancho 2009 el evento que ha dado continuidad este pasado mes a esa fluida tradición histórica de intercambio entre ambas culturas, la insular y la azteca en la actualidad.

El Centro Cultural San Pancho se halla en el segundo municipio de más riqueza del país y es un destino turístico y de asentamiento poblacional que en los años 70 tuvo como objetivo establecer un centro de estudios dedicado al tema del Tercer Mundo, además de constituirse en una zona que ha crecido en edificaciones con fines sociales y de salud. Hoy se aspira en esa área que la creatividad artística se transforme en fuente y eje de disfrute estético para los pobladores de la comunidad, así como para turistas y visitantes.

Inaugurado a inicios del presente año, el Centro Cultural San Pancho enclavado en un entorno natural privilegiado por la vista de la costa al Pacífico mexicano, así como de la selva que circunda la zona ha establecido como prioridad aquellos espacios dedicados a las artes, en una muy contemporánea concepción del patrimonio.

Rafael Consuegra Ferrer

El CODEMA Nacional de Cuba, la Fundación San Juan y el propio Centro Cultural San Pancho fueron las instituciones que coordinaron el Primer Simposio de Escultura Monumental y fue Cuba el primer país valorado como iniciador de este camino de desarrollo comunitario artístico y cultural en San Pancho, para ello se tomó en cuenta la tradición del reciclaje de materiales, tan característica de nuestros pueblos caribeños y del sur, y su empleo en las obras artísticas de la Isla, así como de la excelencia de nuestros escultores.

Artistas como José Villa Soberón, Juan Quintanilla, Tomás Lara, Eliseo Valdés, Ramón Casa, Rafael Consuegra, Julio César Pérez, Rafael Miranda, Tomás Núñez, Víctor Viera emplearon metales básicamente acero negro, trabajaron la soldadura, y asimismo elaboraron arte con la piedra.
En esa comunidad de pescadores surcada por verdes montañas en la Riviera Nayarit quedaron emplazadas las esculturas de los cubanos que hoy pueden disfrutar todos los pobladores y visitantes. Allí puede verse la obra de Quintanilla, distinguible como parte de su quehacer de formas radiales que recuerdan la morfología de ciertas conchas marinas y de los astros. Una cosmología realizada en metal y piedra para esta plaza mexicana que contiene una de las más grandes marinas latinoamericanas llamada La Cruz de Huanaxtle.

Precisamente cruces tubulares imbricadas en una arbolada ascendente con un fondo de verde vegetación es el fruto del talento de Eliseo Valdés. No menos atractiva es la escultura abstracta en rojo vivo contrastante con las paredes color ladrillo ribeteadas de blanco de San Pancho, obra de Ramón Casa que rememora algunas piezas únicas en ese color de Alexander Calder. Otro cubano, Rafael Miranda esculpió un gigantesco pie de piedra atravesado por lanzas, por su parte Víctor Viera trabajó una estructura inspirada en el minimal y Víctor Núñez un pez pleno de artefactos y adiciones simbólicas. José Villa Soberón dejó su trabajo insigne, reconocible por la intensidad de su trabajo expresivo con el material y la geometrización de las formas.

La Fundación San Juan y la Empresa Imanta S.A. igualmente trabajaron en la realización en Imanta, igualmente zona turística, en el Simposio de Escultura en Piedra, de ahí que los creadores cubanos laboraron allí interesantes piezas que tomaban en cuenta la simbología y cultura aztecas y la visualidad impactante del propio sitio donde emplazaron sus creaciones.

Ese espíritu democrático de vinculación con la naturaleza y el hombre anima a nuestros escultores que han cultivado no solo la pieza destinada a salón, sino también esta otra forma con un objetivo de disfrute ambiental y cultural, una meta que anhela convertirse en una dádiva común ya sea en el museo y galería del centro cultural, o en la tierra, la calle, la playa o la arena de la comunidad cultural mexicana de San Pancho como evidente interrelación entre México y Cuba.

Fuente: La Jiribilla

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